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Tú eres el único responsable

19 Marzo 2010 | Jose Pedro Martín Escolar

alexmarvel

Esta semana quisiera hablaros de Alex Marvel, es un coach de vida, escritor, conferencista motivacional internacional y experto en comunicaciones, que lleva investigando más de 10 años el desarrollo humano. A continuación os adjunto un artículo que me parece genial

La respuesta está en tus manos

Un sabio de la antigüedad era famoso por tener respuesta para todas las preguntas. Un día un adolescente, conversando con un amigo, dijo: “Creo que sé cómo engañar al sabio. Voy a llevarle un pájaro en la mano y le preguntaré si está vivo o muerto. Si dice que está vivo, lo apretaré, y una vez muerto lo dejaré caer al suelo; si dice que está muerto, abriré la mano y lo dejaré volar”.

Llegó hasta el sabio y le hizo la pregunta: “Sabio, el pájaro que tengo en la mano, ¿está vivo o muerto?”.

El sabio miró al joven y le dijo:

Muchacho, la respuesta está en tus manos…

Esta gran verdad está vinculada a uno de los escenarios menos comprendidos y más importantes para el desarrollo de una vida exitosa: eres el responsable de tu propia vida.

Debes admitir y asumir que todo lo que te sucede es tu responsabilidad: eres el dueño de lo bueno y lo malo, de los éxitos y los fracasos, de las alegrías y las tristezas, de lo justo y lo injusto de tu vida.

Eres responsable ahora, lo fuiste antes y lo serás siempre.

Esto no es una teoría. Tú eres, en la realidad concreta, quien crea los resultados de tu vida. Y no alguna que otra vez, sino que siempre.

    – Si no te gusta tu trabajo, Tú eres el responsable.
    – Si tus relaciones son un desastre, Tú eres el responsable.
    – Si andas sobrado de peso, Tú eres el responsable.
    – Si no confías en el sexo opuesto, Tú eres el responsable.
    – Si no eres feliz, Tú eres el responsable.

No puedes eludir la responsabilidad de cómo y por qué tu vida es como es.

Te diré porque esto es tan importante: si no admites aquella responsabilidad, diagnosticarás equivocadamente todos los problemas que se te presenten y si lo diagnosticas mal, tu actuación será errónea y si tu actuación es equivocada… la situación no mejorará.

Esta es una verdad absoluta.

Imagina que has perdido tu billetera, porque sin darte cuenta la dejaste en el automóvil, y entonces comienzas una exhaustiva búsqueda dentro de tu casa, y eres extremadamente cuidadoso para buscar en todos y cada rincón de la casa. Un trabajo muy eficiente. Sin embargo, nunca la encontrarás… ¿Por qué? Muy simple, porque no están en ese lugar. Sin duda, es un ejemplo muy sencillo, pero ocurre que precisamente allí queda atrapada la mayoría de la gente. Cuando te pones a buscar las soluciones a tus problemas en otros, no las vas a encontrar porque están dentro de ti mismo.

Si te convences que eres una víctima, no habrá progreso, ni curación ni victoria. Si no admites esta ley y sigues percibiendo el mundo externo como responsable, actuando desde la postura de víctima, no conseguirás crear en tu vida un cambio positivo y permanente.

Pudiera ser que esto pareciera contradictorio con las enseñanzas tradicionales y socialmente aceptadas, incluso algunas religiosas. En el corazón de la gente hay demasiados fatalismos y conservadurismos, que también pueden explicarse por las creencias religiosas, y esto trae como consecuencia formas de vida que están lejos de una vida fructífera.

Por otro lado, es más fácil decirnos que lo que nos pasa es por culpa de nuestros padres, de nuestros hijos, de nuestras esposas, del jefe, de

Si es tu caso, no eres el único.

A partir de los estudios de comportamiento humano que he realizado, me he apercibido que la gran mayoría de las personas culpan de sus infortunios a otros.

    – Estoy así por culpa de mi suegra.
    – Estoy así por culpa de mi jefe.
    – Estoy así por culpa de mi esposa.
    – Estoy así por culpa del líder religioso.
    – Estoy así por culpa del Gobierno.
    – Estoy así por culpa de mi hermano, de mi amigo, etc.

Piensa en tu última discusión. ¿Quién tuvo la culpa?

El problema estriba en que culpar a los demás forma parte constitutiva de la propia naturaleza humana:

El hombre le respondió:
– La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.
Entonces Dios dijo a la mujer:
– ¿Qué es lo que has hecho?
Ella respondió:
– La serpiente me engañó, y comí.
Génesis 3: 12.

Rehuir responsabilidades es mero instinto de conservación.

Hacerte cargo de tu responsabilidad no es una noticia negativa. En realidad, es lo mejor que puedes hacer, puesto que al admitir el papel que tú mismo has desempeñado en la aparición de tus problemas y al aceptar tu responsabilidad, también habrás comprendido que todas las soluciones están dentro de ti mismo. Mientras todo el mundo culpa a los demás, para así no tener que asumir la responsabilidad de lo que anda mal en su vida, tú en cambio debes ir camino al remedio.

Deja de decirte: “¿Por qué me hacen esto?”. Y comienza a decir: “¿Por qué hago esto conmigo mismo?”.

¿Qué modos de pensar, conductas y opciones voy a cambiar para conseguir otro resultado diferente?
En vista de lo que ahora conozco…

   – Veo porque estoy deprimido.
   – Veo porque soy un alcohólico.
   – Veo porque me he casado tres veces.
   – Veo porque estoy empantanado en este trabajo.

De este modo, me había programado para el fracaso. Pero se acabó.

¿Puedes decir conmigo?: Soy responsable de todo lo que me pasa.

Vamos, dilo otra vez: Soy responsable de todo lo que me pasa.

Esto es cierto tanto para aquellos que se sienten descontentos con su entorno, como para aquellos que están satisfechos con él.

Por lo tanto, te quiero animar a tomar las riendas, a hacerte cargo, pues tu vida depende de ti, de tu forma de pensar. Nunca lo olvides, eres tú quien gobierna tu “nave”. Es el tiempo de sacar las manos de los bolsillos y comenzar a dirigir el timón con firmeza y determinación, llevando tu vida por los mares que escojas, siempre habiendo navegado previamente por tu océano interior y eligiendo los pensamientos correctos en tu mente y corazón.